Los recursos hídricos como fuente de conflictos
Por: Zelmys M. Domínguez Cortina.
Investigadora CEAMO
Introducción
Los conflictos a nivel mundial pueden tener múltiples causas
o factores detonantes. El agua puede ser uno de ellos. Hay tener
en cuenta que el agua es un recurso irremplazable, y que no existe
sustituto para ella en la tierra, además de que constituye
un elemento imprescindible para la vida en nuestro planeta.
Las grandes civilizaciones en la historia de la humanidad se han
asentado alrededor del agua, cuyo control ha sido también
motivo de disputa a lo largo de la evolución de la especie
humana. Si se tomara conciencia de que el compartir pacíficamente
el agua podría ser una fuente inapreciable de cooperación
entre los pueblos, se evitarían muchos conflictos que han
ocurrido y otros que están latentes en las relaciones entre
diversas comunidades.
El problema del agua no está vinculado solamente a la ecuación
medio ambiente desarrollo, sino que el control y utilización
de cualquier tipo de agua: mares, ríos, subterráneas,
etc. puede ser un problema esencial para la vida de las comunidades,
la seguridad nacional de los estados, y el sistema de relaciones
regionales e internacionales.
Dentro de las zonas del mundo más explosivas en este sentido
podemos mencionar a Africa del Norte y el Oriente Medio, donde la
escasez de tan precioso liquido lo convierte en un elemento esencial
en el desenvolvimiento de los principales procesos políticos
de la región.
El objetivo de este trabajo es mostrar cuales son los elementos
que le dan importancia al agua en el mundo de hoy, los problemas
de su existencia y utilización y como fuente de conflictos
en el mundo, especialmente en la zona de Africa Norte y el Medio
Oriente.
El agua elemento vital
Independientemente del hecho de que en términos globales
se puede hablar de que en el mundo existe mucha agua, -por el porciento
que representa en la composición de nuestro planeta-, esta
no siempre está en la cantidad requerida en todos los lugares
y en todos los momentos. Además de que los avances tecnológicos
han hecho que se convierta en un recurso comercializable y utilizable
por unos u otros como factor de presión para lograr determinados
objetivos económicos y políticos, y como fuente recurrente
de conflictos.
Cuando se analiza la situación del agua se debe tener en
cuenta que los recursos hídricos de un país se componen
de "las precipitaciones anuales, del flujo potencial interno
(superficial y subterráneo), del capital acuífero
de las capas freáticas y de las aportaciones de los países
vecinos (ríos, canales y acueductos)". De estos componentes,
las precipitaciones y el flujo no afectan las relaciones entre vecinos,
pero la explotación de la capa freática y el control
de los ríos si pueden dar lugar a tensiones y conflictos
entre países vecinos o ribereños.
La importancia del uso y aprovechamiento del agua ha sido un tema
de gran interés a nivel mundial. La ONU por ejemplo proclamó
el período 1981-1990, como Decenio Internacional del Agua
Potable y el Saneamiento Ambiental, pero a pesar de los esfuerzos
en ese sentido aún existen miles de millones de personas
que no disfrutan de la cantidad de agua que necesitan, que sufren
enfermedades producidas por la ingestión de aguas no potables
y no cuentan con instalaciones sanitarias adecuadas.
Otra medida de la ONU que refleja la preocupación por el
uso del agua, por ejemplo, ha sido la adopción, en mayo de
1997, por parte de la Asamblea General, de la Convención
sobre la Ley del Uso Internacional de las vías acuáticas
no navegables, la cual pasó con 107 votos, 27 abstenciones
y 3 en contra (entre estos tres está Turquía).
Otro problema ha sido el de los humedales, el análisis de
cuya situación se ha planteado como una prioridad para los
políticos del siglo XXI por los efectos de la crisis hídrica
mundial sobre la seguridad nacional e internacional. En este sentido
se planeó la Séptima reunión de la Convención
de Ramsar que se celebró entre el 10-18 de mayo de 1999,
en Costa Rica, con la participación de 1500 representantes
de 114 países. En esta convención se trató
el problema de la escasez de agua en el mundo y la posible crisis
alimentaria derivada de ella lo que constituye un hecho novedoso
en ese marco que hasta el momento se ocupaba sólo de la defensa
de los humedales como hogar de una gran variedad de especies.
Las proyecciones de la llamada Comisión de Ramsar señalan
que la escasez de agua prevista podrá generar una crisis
alimentaria, si se toma en consideración que toda la producción
agropecuaria depende de ese elemento. Plantean además que
la carencia de alimentos provocará fuertes migraciones y
grandes conflictos, que según ha estimado la Unión
Mundial para la Conservación de la Naturaleza (UICN), pondrán
en peligro la seguridad nacional e internacional, cuestión
obvia dada la importancia del tema que se está analizando.
La escasez de agua es un problema importante a nivel planetario,
en este sentido también se pronunció la Organización
Meteorológica Mundial(OMM) la cual pronosticó que
en "el 2025 casi el 20% de la población mundial tendrá
problemas de abastecimiento de agua", que en la actualidad
"ya hay 29 países que sufren escasez hídrica
moderada o grave", y que "la población que vive
en zonas con mucha carencia de agua pasará de los 132 millones
actuales a entre 650 y 900 millones en el 2025".
Otras fuentes señalan que para el año 2020 la escasez
de agua prevista será sobre todo por el problema de la distribución
desigual de este recurso en nuestro planeta, teniendo en cuenta
que tres cuartas partes del agua dulce no está disponible
para el uso porque se encuentra en las capas polares y glaciares.
También, paradójicamente, en muchos casos donde abunda
el agua escasea la población y viceversa. Por ejemplo: El
país más rico en términos de agua per capita
es Islandia, con más de 500 000 metros cúbicos por
persona por año, mientras que el más pobre en este
sentido es Egipto con 0.02 metros cúbicos por persona.
Ante lo que consideran una crisis de agua inminente y en aumento,
el Fondo para la Conservación de la Naturaleza (WWF; siglas
en inglés), lanzó una campaña mundial denominada
"Agua para la vida", que pretende proteger a 25 millones
de hectáreas de ecosistemas acuáticos del planeta,
y de aumentar en 50% la protección de áreas de agua
dulce que actualmente no tienen resguardo, ni un manejo adecuado
para ser restaurados. La campaña también plantea establecer
programas piloto de conservación de agua y biodiversidad
en cuencas de al menos cinco grandes ríos del mundo, como
el Orinoco en América del Sur, el Basin en Africa y el Yantze
en China. Reiteran además la importancia de tomar conciencia
global de la necesidad de proteger los recursos hídricos,
para la continuación de la vida en la tierra.
Existen varias razones para esperar que la escasez de agua sea
peor en el futuro, algunas de ellas pueden ser:
El incremento de la tierra irrigada es vital para la producción
mundial de alimentos, esto traerá consigo aumento en la demanda
de agua con ese fin.
El crecimiento de la población urbana del mundo en desarrollo
requiere además el incremento del suministro de agua.
El método normal para incrementar los suministros que es
la construcción de más represas, trae consecuencias
graves para el medio ambiente, las cuales se están apreciando
ahora con más fuerza. En cualquier caso, muchos de los mejores
lugares del mundo para hacer represas ya han sido utilizados.
Donde los ríos cruzan las fronteras nacionales, los países
pueden gravar lo más posible los gastos de sus vecinos.
No se debe olvidar además que el 70% del agua que usa la
población se utiliza en la irrigación. A esto se une
el hecho de que desde 1950 la cantidad de tierra irrigada se ha
triplicado, y un tercio de la alimentación mundial se obtiene
de esa tierra. Pero el precio de esto han sido daños al medio
ambiente, que en algunas zonas ha implicado incluso el decrecimiento
de la producción de alimentos. Uno de los principales problemas
ha sido la salinización, que ha afectado grandes zonas del
planeta.
Otro problema es la creciente demanda de agua de los grandes conglomerados
humanos y para uso industrial. Para suministrar agua suficiente
para la irrigación y las ciudades se requiere por tanto,
represar más ríos, inundar más valles, realizar
grandes trabajos de ingeniería. Pero en muchos casos estas
medidas son enormemente caras y no sólo en términos
económicos, sino también en lo que implica de cambios
en el uso de la tierra, desplazamiento de poblaciones, etc. Aunque
como las represas no sólo suministran agua para la irrigación
sino además energía hidroeléctrica, son más
los beneficios que los daños en la mayoría de los
casos.
Según declaraciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja,
"el agua es fuente de vida y nadie puede prescindir de ella.
Indispensable en todas las circunstancias, el agua debe ser protegida
tanto en tiempo de paz como de conflicto". Y agrega:
..Sin embargo, a pesar de la protección que se les confiere
en las normas del derecho internacional humanitario, los bienes
de carácter civil no siempre se libran de las operaciones
bélicas. No se puede hacer caso omiso de las consecuencias
de los ataques contra esos bienes por lo que respecta a las condiciones
de vida de la población civil, sobre todo cuando se ven afectados
los que no son indispensables para su supervivencia , tales como
el agua y los víveres. De hecho, la experiencia de algunos
conflictos recientes o en curso evidencia que, desgraciadamente
, los daños causados a los sistemas de agua por efecto de
las hostilidades tienen consecuencias dramáticas para la
población civil y sus medios de supervivencia. No solamente
la sed puede ser más mortífera que las armas, sino
que la destrucción de los sistemas de abastecimiento de agua
puede causar desplazamientos de personas, enfermedades y epidemias,
poniendo en peligro a la población, al ganado y a los cultivos."
La vida ha demostrado que el agua además de ser escasa puede
ser fuente de conflictos, los que se podrían resolver según
algunos autores con "el establecimiento de un mercado de agua".
En este sentido se pronunciaron autoridades del Banco Mundial que
declararon la necesidad de precios apropiados para el agua, y que
llegará el día en que este recurso será tratado
como algo tan valioso como el petróleo. Agregaron además
los representantes del Banco que el problema del agua en muchos
países es debido sobre todo al uso ineficiente de este recurso.
Indiscutiblemente por muchos de los factores apuntados la relación
entre los recursos hídricos y los conflictos es un elemento
importante a analizar en el mundo de hoy.
Recursos hídricos y conflictos
Un interesante estudio acerca de la existencia de conflictos por
el agua es el de Mohamed Sid-Ahmed que comenta varios trabajos al
respecto publicados por importantes especialistas, en ocasión
del 22 de marzo, Día Mundial del Agua. El autor resume los
principales asuntos que ocuparan el interés mundial en las
dos primeras décadas del siglo XXI, que son a su entender:
la globalización y las finanzas mundiales
la revolución informática
la escasez mundial de agua.
Es evidente que el agua y su uso ha sido históricamente
fuente de conflictos de todo tipo. En un análisis efectuado
en 1994 sobre las proyecciones mundiales para el 2020 se plantearon
algunos ejemplos de puntos de tensión que pudieran devenir
en focos de conflictos armados en el próximo siglo:
La desviación del agua de Galilea hacia el Corredor Nacional
de Agua de Israel.
La represa de Gabsikovo en el Danubio en Eslovaquia.
Las amenazas de represar los Ríos Nilo Azul Y Nilo Blanco.
Las represas en los ríos Tigris y Eufrates por Turquía
y el Eufrates por Siria.
Como se puede apreciar la mayoría de los ejemplos están
incluidos en la región de Africa del Norte y el Oriente Medio,
en la cual el control de la escasa agua existente es muy importante
y constituye un problema vital, que se une a las tensiones que proliferan
en la región por otros motivos, y representa a la vez símbolo
de riqueza económica y poder político.
Hay autores que señalan que el Oriente Próximo y
la Cuenca del Nilo pueden ser consideradas como las "zonas
hidroconflictivas" principales, sobre todo a partir de las
declaraciones que hizo en 1987 Boutros Gali donde planteaba que
la próxima guerra en la región sería por el
agua y no por la política. A esto se une el vacío
que existe en el campo del Derecho Internacional en cuanto al reparto
de esos recursos, y lo difícil que resulta lograr una cumbre
conjunta sobre el agua en Africa del Norte y Oriente Medio.
En muchos casos se señala por especialistas de la zona que
"el asunto hidráulico reemplazó al asunto petrolero
en los círculos políticos estratégicos, y de
una manera flagrante en los escenarios de estudios prospectivos
elaborados por los futurólogos" con relación
a esa región del mundo. Algunos insisten además que,
el agua "es sangre, es fuente de vida, y puede despertar múltiples
emociones y necesidades, más que ningún otro recurso,
más que el petróleo".
A esta situación del agua en la zona se unen los desacuerdos
y diferencias históricas entre los países de la región
que comparten geográficamente algunas de las principales
fuentes de tan preciado recurso. Incluso en muchos casos el beneficio
de uno conlleva el perjuicio de otros y constituye un elemento capaz
de provocar múltiples explosiones.
En el plano geográfico el clima no favorece, ya que la aridez
caracteriza en gran medida a esta zona del mundo. Las estaciones
de lluvia son cortas y con un promedio de lluvia que no excede los
330 mm/a sobre más del 90% del área total, con tasas
de evaporación potencial de 5-15 veces mayor que el conjunto
de las precipitaciones. Esto indica que, con solo pocas excepciones,
el agua es escasa y preciosa.
Las capacidades hidráulicas de ciertos países de
la región se deterioran día tras día, y la
escasez de agua deviene una cuestión regional que sobrepasa
las capacidades estatales. Aunque la población se ha adaptado
en cierta medida a esta situación de falta de agua, el rápido
avance de la industria, la urbanización y la irrigación
moderna trae consigo una demanda creciente de este líquido
vital. Pero, sobre todo, el rápido aumento de la población
ha sido un factor esencial en el incremento de esta demanda.
La escasez corre el riesgo de agravarse a corto plazo, algunos
datos al respecto en la zona del Machrek por ejemplo son los siguientes:
Un crecimiento demográfico muy elevado (2,1 % en Líbano,
2,5 % en Jordania, 3,5 % en Cisjordania, 3,8 % en Siria, 4,3 % en
Gaza y 1,89 % en Israel).
Un importante movimiento de urbanización (91 % de la población
en Israel, 80,5 % en Líbano, 64,5 % en Jordania, y 50 % en
Siria), ligado al primer factor.
La reducción del caudal de los ríos por la construcción
de presas o la super explotación del manto freático.
Especialistas asistentes a la XXI sesión del Centro Arabe
de Estudios de zonas áridas y desérticas (CAEZAD),
celebrada en Damasco, Siria, en julio de 1992, estimaron que el
déficit de agua en el mundo árabe alcanzará
entre 160 mil millones y 260 mil millones de metros cúbicos
en la tercera década del próximo siglo. La reunión
acordó la necesidad de racionalizar y desarrollar los recursos
hidráulicos de los países levantinos, aumentar las
reservas, incrementar la desalinización y la reutilización,
así como proteger las disponibilidades.
Otros datos señalan que el Oriente Medio es una de las regiones
que posee no sólo la menor cantidad de agua en el mundo,
sino además el menor percapita de consumo de la misma. Estos
problemas de escasez se agudizan con el alto crecimiento de la población
en la zona.
Es conocido como en el caso de Africa Norte y Medio Oriente por
ejemplo, se hace evidente la vinculación de los problemas
del agua con el sistema de relaciones internacionales existente.
Desde fines de la década de los 80 hasta la actualidad se
ha apreciado un retorno importante de las interacciones hidro-políticas
en la zona.
La Cuenca del Nilo por ejemplo es un foco de tensión. Egipto
considera a este río como algo vital en su seguridad nacional
y todos los acontecimientos en los países ribereños
lo afectan directamente, de ahí su persistente accionar en
los asuntos de estos países y su activo desempeño
en las reuniones internacionales con relación a la utilización
de las aguas de tan importante río. Su relación histórica
con Sudán se ha basado en gran medida en la importancia del
Nilo para ambos y sobre todo para Egipto ya que como dijo el sabio
de la antigüedad Herodoto, Egipto es un don del Nilo, por el
grado de dependencia de este país de tan importante arteria
hídrica africana, al estar vinculada su vida a las riberas
de este.
Por otra parte, los medios de comunicación mundiales cíclicamente
muestran su preocupación por posibles guerras por el agua
en el Oriente Medio. Señalando además que los dos
instigadores fundamentales en los últimos tiempos, han sido
Turquía e Israel, quienes se han ido preparando desde hace
años para tomar el control de los recursos hidráulicos
de la zona y construir represas que constituyen una amenaza a los
recursos de agua de sus vecinos árabes.
Esta situación es aún más preocupante teniendo
en cuenta los acuerdos entre Turquía e Israel, para fortalecer
una alianza militar entre ellos, firmados entre 1994-95, a los que
se unen nuevos acuerdos en 1996, y una cooperación para la
lucha contra el terrorismo, todo lo cual profundiza los cambios
en el balance regional de poder. Este acercamiento entre ambos ha
sido visto con muy buenos ojos por EE.UU. ante la unión de
"dos democracias", según el modelo norteamericano,
en tan estratégica región.
Precisamente el problema del agua ha sido históricamente
uno de los grandes tópicos de litigio dentro del diferendo
árabe-israelí. Las victorias de Israel sobre sus vecinos
en las guerras regionales libradas hasta hoy le facilitaron apoderarse
de la mayoría de los recursos hidráulicos de la zona.
Tel Aviv controla gran parte del preciado líquido en la meseta
siria del Golán, los afluentes del Río Jordán,
casi la totalidad de fuentes y reservas acuíferas de Cisjordania
y la franja de Gaza y utiliza gran cantidad de agua del Litani que
fluye en el sur libanés. Toda esta situación genera
tensión y no se ha logrado resolver completamente, siendo
el asunto del agua, uno de los puntos más álgidos
de la agenda multilateral en el proceso de paz en la zona.
Por otro lado las disputas entre Turquía, Siria e Irak por
la utilización del agua de los ríos Tigris y Eufrates
y los diferentes proyectos realizados al respecto han sido muy fuertes.
El conflicto se agudizó sobre todo desde 1992 por la gran
represa Ataturk llevada a cabo por Turquía, y el proyecto
de desarrollo de la Gran Anatolia (GAP) que afectaran el flujo del
agua del Eufrates perjudicando a Siria e Irak. Las contradicciones
por el agua entre estos países han derivado en amenazas y
conflictos de carácter político, presiones mutuas
a partir de la utilización del elemento kurdo, etc.
Consideraciones finales
Indudablemente el agua constituye un elemento esencial en el desarrollo
de la vida humana y un factor de tensión y conflicto en muchas
regiones del planeta. Múltiples reuniones internacionales
se han hecho y se prevé hacer al respecto, pero aún
hay mucho camino por recorrer para lograr una conciencia mundial
que combine las necesidades, las potencialidades y los intereses
de cada cual. En el futuro cercano se prevé que la situación
se agudizará y que el agua seguirá siendo una importante
fuente de conflicto.
En ese contexto se destaca la zona de África Norte y el
Oriente Medio con sus características particulares, que la
convierten en un escenario sumamente explosivo, para utilizar el
agua como detonante.
Dentro de los ejemplos mencionados de la región, Egipto
continuará ejerciendo acciones directas en lo referente al
Nilo y los países ribereños, esencialmente Sudán,
para garantizar su supervivencia teniendo en cuenta que esta depende
en gran medida de las aguas de este río.
Turquía por su parte, emerge como poder regional en el plano
acuífero de forma tal que presiona a sus vecinos por el control
que ejerce sobre tan importante recurso y junto con Israel constituye
uno de los países cuya política en este sentido hay
que seguir de cerca en la región por lo que puede implicar
para la estabilidad de la misma.
Sin lugar a dudas uno de los más difíciles tópicos
a solucionar, en los esfuerzos por lograr un acuerdo de paz al conflicto
árabe-israelí, es el problema del agua. Esto es uno
de los retos que los que buscan la paz en el Oriente Medio deben
enfrentar. Para ello, no solo bastan los múltiples proyectos
de buscar más fuentes de agua, sino también el uso
racional de la existente. Pero, hace falta mucha voluntad política
para lograr la paz y la cooperación entre todos los que allí
viven, y a esto, que es lo más difícil de alcanzar,
no se le vislumbra una solución a corto o mediano plazo.
Israel, siempre ha justificado sus acciones por imperativos de
Seguridad Nacional y continúa siendo el poder militar predominante
en la zona. Mientras que los árabes no logren una estrategia
regional coherente y una cooperación más efectiva
entre ellos para proteger sus recursos de la apropiación
israelí, la política de Israel con relación
al agua continuará siendo un factor central en la perpetuación
del conflicto entre ellos. Por todo esto existe una relación
intrínseca entre los resultados de las conversaciones bilaterales
y multilaterales dentro del proceso de paz árabe-israelí
para solucionar el problema del agua.
CEAMO, mayo de 1999.
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